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ImageLa Clase del Campeón ni se compra ni se vende

31.05.10/11:55 AM

Por Héctor Urrego C
 
La Victoria de Iván Basso en el Giro de Italia terminado este domingo en Verona, tiene , además del significado puramente deportivo, una lectura mucho más profunda y tal vez mas importante, tanto para el propio campeón como para el mundo del deporte en general y del ciclismo en particular.


Bien conocida es la historia de Iván Basso y su desafortunada implicación en temas relacionados con el uso de medicamentos y métodos prohibidos por las leyes deportivas, así como la posterior aceptación  de su culpabilidad en el error por parte del mismo ciclista, lo que condujo a una sanción de dos anos que cumplió religiosamente entre 2007 y dos mil ocho, para retornar el año pasado al lote del cual hacia parte como uno de sus grandes campeones y exponentes del deporte ciclista.

Basso, como Vinokourov, Ricco, Sella  y otros cuantos deportistas que infringieron las normas, fueron sancionados y han pagado sus culpas, tienen pleno derecho a la reivindicación social, deportiva y hasta jurídica si fuese el caso. Por ello, no pueden ser estigmatizados ni vistos como bichos raros en las competencias a donde ellos vuelven a participar con legitimo derecho y más aun, tienen que ser nuevamente reconocidos, apreciados y aceptados en sus triunfos como en sus derrotas mientras ellas respondan a la legalidad y a las leyes del juego limpio que alguna vez ellos violentaron.

Con base en lo anterior,  el triunfo de Iván Basso en el Giro, permite una interesante lectura que nos demuestra y ensena, que la clase, el entrenamiento, sacrificio, coraje y determinación son los  elementos únicos y esenciales que hacen  campeón al deportista y que este siempre lo será, con y sin el consumo o utilización de medicamentos o métodos prohibidos. Definitivamente, esa clase natural, la capacidad física y mental para enfrentar el duro entrenamiento y competencia; el coraje y determinación para superar todos los escollos del ciclismo o de cualquier actividad deportiva, no se vende en las farmacias. No viene en gotas, ampolletas o pastillas. El campeón es, ha sido y seguirá siendo el campeón mientras  quiera serlo y acuda a todos las herramientas aquí enunciadas para edificar sus victorias y también sus derrotas.

Sería absurdo pensar que la falta de clase y talento, que no entrenarse y carecer del espíritu de sacrificio para cumplir con las interminables jornadas de preparación y competición, se pueden suplir fácilmente yendo a la farmacia del barrio. O peor aún seria pensar  que cualquiera de nosotros puede volverse campeón de la noche a la mañana con la ingestión de la pócima milagrosa que alguien nos recomendara.

Al contrario, lo que hay que promover, difundir e inculcar entre los deportistas, es la búsqueda del perfeccionamiento a través del esfuerzo, la voluntad y el  deseo de llegar a ser campeones, apoyados en todos los elementos anteriormente descritos y alejar el concepto según el cual, ser campeón es demasiado fácil o simplemente basta con la compra de la medicina o el método para serlo.
Basso, Vinokurov, Millar, Ricco, Sella, etc., son el más claro ejemplo del campeón que permanece en su nivel, con y sin medicamentos y métodos, siguen rindiendo como los mejores antes y después de haberse dejado llevar por el espejismo del rendimiento artificial. Bienvenidos de nuevo a la victoria, hombres como Basso que no solo tuvieron la entereza de reconocer el error, sino igualmente tuvieron el valor de  pagar la pena impuesta y la entereza para volver a competir con la intención de resarcirse ante la sociedad y ante el deporte, con gestas y hazañas como la que acaba de cumplir Iván Basso, haciendo recordar al campeón del 2006, demostrándose a sí mismos y demostrándole al mundo, que el Campeón Siempre permanece. Y lo más importante: que la clase y el talento no se venden a la vuelta de la esquina ni en ninguna parte. O …no?


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